Siempre pensaba, cuando fui dirigido, que la ¡Hermanad Scout! se
refería más a esa afinidad increíble que representaba el pertenecer a una
organización con millones de miembros alrededor del mundo. Solo me pasaba
por la mente cuando pensaba en esta hermandad que si llagara a existir la posibilidad
de conocer algún scout del país más remoto que exista, no dudaría en ponerme a su
disposición para cualquier clase de sana ayuda que pudiera necesitar.
Si bien es cierto que eso que yo pensaba es parte de la ¡Gran hermandad
scout! no lo viene a ser todo. Y es que no precisamente hay que pensar en scouts
que vengan de tan lejos para ser "hermanos" con ellos.
A este punto quizás hayas dicho que todo esto ya te lo dijeron en alguna
ocasión, o que simplemente es muy lógico pensar que sea así, pero vamos del dicho
al hecho.
Es conocido por todos que en la etapa de tropa es parte importante la
"competencia", el poner a prueba a la par dos scouts o patrullas de la misma tropa,
y se hace aún más interesante cuando las competencias se llevan a cabo con
diferentes tropas. No dudo que la buena competencia existe, esa que sirve de
herramienta para lograr objetivos satisfactorios para la vida de un scout, pero
hay que tener mucho cuidado por como se manejan estas competencias.
Te pongo el caso de que para un Juego Amplio Regional, los scouters de X
tropa motiven a sus patrullas a poner todo su esfuerzo
para lograr una destacada participación dentro del evento; pero si esta motivación
no es bien dirigida estas patrullas pueden terminar viendo al resto de las patrullas
no como sus "colegas competidores", sino como sus más "arduos enemigos".
Y lo más grave viene después, con el pasar de los eventos, el pasar de las
competencias y de estas motivaciones mal dirigidas. Puede que la mayoría de las
patrullas vean absurdo tratar a otras patrullas como "arduos enemigos", pero te
aseguro que no todas lo llegan a ver así. Y una vez allí, ya esa antipatía puede
generalizarse entre tropas completas.
No aceptar que esto ha sucedido y sigue sucediendo es lo primero a superar,
y hablo con tanta propiedad porque desde chamo viví este tipo de cosas; los roces
con patrullas de otras tropas, e inclusive con sus scouters, pero con la diferencia
que ahora las puedo ver desde la perspectiva de dirigente, y q estoy seguro de que algo
se puede hacer.
Creo que una solución a esto es lograr que por cada actividad donde
halla alguna competencia de diferentes tropas se hagan de intermedio un par de
actividades más en donde reine la sana convivencia.
No sé si está demás decir que la batuta en el remedio a esta poca agradable
situación la debemos llevar los dirigentes; primero siendo nosotros quienes nos
sintamos hermanos con los demás dirigentes, y segundo con no permitir que sea mal
orientada la motivación que les llega a todos nuestros dirigidos.
Y aquí quiero sacar a relucir de nuevo lo que al principio de este texto
hablaba de la ¡Hermandad Scout!, y es que ¿de qué sirve sentirse hermano de un scout
que no conocemos, por ejemplo, en Austria, si no podemos ser hermanos de un scout que
si conocemos pero de otro grupo dentro de nuestro distrito?.
Obviamente lograr que todos los scouts que conocemos sean nuestros mejores amigos
estaría genial pero también estaría lejos de la realidad, por aquello de que siempre
habrán diferencias de personalidades, de edades, de actividades diarias que lo harían
imposible. Pero lo que si esta dentro de todo razonamiento hacer es sentir esa afinidad
scout cuando coincidimos en actividades ya sean distritales, regionales o nacionales.
Y este asunto se puede extender a los scouts dentro de las patrullas, a las patrullas
dentro de las tropas, y a las tropas dentro del distrito y la región. Y llegando más
allá también vale mencionar a la Asociación Guía, a la Federación de Scouts y a quienes
hacen escultismo especializado, porque ellos tampoco estan exentos de esta situación.
Espero y este tema sirva de reflexión a todos quienes lo lean, para de esta manera
hacer mucho más efectiva esa educación no formal que soñamos y que representa el
escultismo.
Texto de:
Hedilberto Tobito
Jefe de Tropa Masculina la Salle Mérida